miércoles 27 de enero de 2010

La misión es vivir


ESPNDeportes.com por David Faitelson
Nadie debe pensar en el mañana de Salvador Cabañas porque el mañana no existe para él. Cuenta el segundo a segundo y nada más...

Lo veo en los ojos del neurocirujano Martínez Duart. Lo presiento en el semblante triste de Michel Bauer y lo confirmo en las manos cruzadas del doctor Alfonso Díaz.

La situación no es sencilla.

Mientras Salvador Cabañas lucha por mantenerse con vida, los médicos y los especialistas no quieren hablar del futuro, se niegan rotundamente a dar un pronóstico, una proyección, un matiz de esperanza. El segundo a segundo es lo único que parece contar en esta angustiosa montaña rusa, donde la confianza se fortalece, se vuelve poderosa y luego se devalúa, se vuelve anémica en tan solo algunos instantes.

Sin importar color, equipo u ocupación, muestran apoyo


Los doctores saben la verdad pero se la guardan. Los compañeros viven envueltos en el miedo y los periodistas corremos el riesgo de caer en la siempre atractiva trampa de involucrar sentimientos, trampa en la que yo caigo con mucha frecuencia. Pero hay, por fortuna, dos personajes que se expresan con el lenguaje del corazón, de la sangre, del espíritu mismo: Los papás, la madre y el padre de Salvador Cabañas. El dolor de un padre al ver a su hijo caído no puede ni deben compararse con nada. Sólo ellos saben la verdad, lo que realmente sucede y lo que realmente va a suceder.

"Yo lo único que quiero es que sobreviva", dice Don Dionisio Cabañas. "Si no puede jugar al futbol no importa. Eso no nos importa", remate el compungido padre.

Nadie puede equivocarse. A lo largo del mundo, los especialistas coinciden de manera rotunda: Es un milagro que Salvador Cabañas aun permanezca con vida después de un impacto de bala en la cabeza. Cada segundo que él gana también gana la vida. Los médicos no están preocupados por el mañana porque por ahora, aunque resulte difícil de entender, no existe ese mañana para Salvador Cabañas.

Yo no sería tan contundente en el tema del futbol. Los seres humanos, los más fuertes y los más tenaces como Cabañas, son capaces de cualquier cosa. Habrá que esperar, pero si de todas formas el futbol se convierte en algo del pasado para Salvador, ya habrá otras maneras de motivar su entorno. Por ahora, lo único que cuenta es la vida, apreciar la divina oportunidad que Dios nos da de vivir. Lo de mañana, ya veremos.

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